El sexo lésbico y su estigma del silencio

El colectivo lésbico es un gran desconocido en la sociedad actual. La excesiva carencia sanitaria y los tabúes existentes provocan el “estigma del silencio”, así lo califica Nuria Gregory, activista durante mucho tiempo que se ha cansado ya de tener que gritarle al mundo que ella sí ha salido del armario. “Las lesbianas tenemos que follar y decirle al mundo que follamos”, así de reivindicativa se muestra harta de tanta rumorología y ningún estudio serio al respecto.



Mientras que los gays crean un tráfico excesivo a la salida del armario pareciendo que sea hora punta las 24 horas del día, las lesbianas se encuentran dispersas y escondidas. La parte positiva es que las pocas que van saliendo no tienen miedo de hablar de sus relaciones sexuales y de la importancia de tener un sexo lésbico seguro.

La principal protección para el sexo lésbico es el preservativo, tanto el masculino como el femenino, además de las bandas de látex”, así lo especifica Mónica Quesada Juan, pedagoga y terapeuta sexual y de pareja, además de autora del blog http://tuorganosexual.blogspot.com/ y colaboradora en http://www.pikaramagazine.com/ .

El preservativo masculino se puede utilizar en los dedos, en la lengua o en los dildos. Pero tal y como indica esta terapeuta sexual, “es más recomendable el preservativo femenino, tanto para realizar sexo oral en la vulva (porque recubre más la zona) como para utilizar dildos”. Los juguetes sexuales pueden llegar a ser muy peligrosos, por ello, cada vez que se vayan a utilizar hay que lavarlos primero para posteriormente colocarles el preservativo.

En el caso del preservativo en la lengua, y según informa Mónica Quesada, “se puede colocar directamente en la lengua o partirlo por la mitad para fabricar una banda de látex. Si éste presionase en exceso la lengua, siempre se podría cortar un poco, pero se corre el riesgo de que se desgarre. En la lengua también se podría utilizar el preservativo femenino extrayendo el aro”.



Por otra parte, los dams o bandas de látex son la herramienta ideal para la protección en la práctica de sexo oral, tanto en la vulva como en el ano. Estas bandas de látex se pueden adquirir como tales o bien se puede cortar un preservativo masculino por la mitad, o con el film de cocina. También se pueden encontrar dediles que se colocan en el dedo y también sirven de protección.

Apenas existen investigaciones concluyentes sobre VIH en mujeres lesbianas. Este virus se transmite a través de los fluidos corporales con suficiente carga vírica como son la sangre o las secreciones vaginales. El contagio se produciría si alguno de estos fluidos de una persona portadora de VIH entrase en contacto con el flujo sanguíneo de una persona sin VIH, ya sea por relaciones genitales sin protección o por pequeñas heridas. Con respecto a otras infecciones de transmisión, el contacto directo de la zona afectada y la piel puede producir contagio, como en el caso del Papiloma Virus, por ello es recomendable utilizar siempre barreras de protección como pueden ser preservativo femenino, preservativo masculino, bandas de látex, guantes de látex o dediles.
Si bien es cierto que el SIDA es la Enfermedad de Transmisión Sexual más peligrosa y también más popular, “no podemos olvidar que otras muchas infecciones pueden transmitirse sexualmente y producir desde quemazón y molestos pero inofensivos picores, hasta consecuencias más serias como la infertilidad”, afirma el sexólogo José Bustamante.


Conductas de riesgo


Mónica Quesada parte de la base de que “no existen grupos de riesgo, sino conductas de riesgo. Las posibilidades de contagio irían en función de dichas conductas de riesgo. De todos modos, tanto para el VIH como para cualquier infección de transmisión, existen muy pocas investigaciones específicas en relaciones entre mujeres”.

Los principales riesgos en el sexo lésbico son las carencias bucogenitales pudiendo provocar enfermedades tales como la gonorrea o el herpes genital. Por este motivo, el psicólogo y sexólogo Mariano Vázquez aconseja que lo más saludable y preventivo es “hacerse la prueba una vez al año para evitar los posibles contagios de VIH sobretodo en los encuentros esporádicos”.

Además, si en algo coinciden Mariano Vázquez y Mónica Quesada es en que las lesbianas se han acomodado un poco pensando que al ser el semen el mayor transmisor de la enfermedad frente al flujo vaginal, dan por sentado que entre mujeres apenas hay riesgos. Pero las conductas de riesgo pueden existir, con lo cual es contraproducente invisibilizar a un sector de la población.

El sexo lésbico seguro es disfrutar de todas las posibilidades que el cuerpo ofrece desde la responsabilidad de cuidado de una misma, no sólo en cuanto a prevención, sino a valorarse lo suficiente como para no ponerse en riesgo.

Las principales conductas de riesgo son:

-Sexo oral o cunnilingus:
Es la práctica sexual entre mujeres que mayor riesgo comporta de ITS, puesto que durante esta práctica entra en contacto con las membranas mucosas de la boca e incluso se ingiere el flujo vaginal. Además el riesgo es mucho mayor si la mujer a la que se le realiza el sexo oral está menstruando. Así que si no se está completamente segura de que la pareja no tiene ninguna enfermedad de transmisión sexual, conviene utilizar “sábanas de latex” o utilizar un preservativo a modo de barrera entre la boca y el sexo de ella.

-La tijera o tribadismo (frotar el sexo de una con el de la otra):
Es una práctica que supone un riesgo inferior al sexo oral pero que también puede transmitir algunas enfermedades, sobre todo si existen pérdidas de sangre o menstruación por parte de alguna chica.

-Masturbación y penetración con el dedo:
Tanto la estimulación manual del clítoris como la introducción del dedo en la vagina puede ser una práctica de riesgo si existen heridas en los dedos como las que habitualmente se producen por morderse las uñas, o en la vagina al penetrar con el dedo. Para protegerse del todo, basta con usar un preservativo en los dedos o un guante de látex; ayuda también el uso de lubricantes de base acuosa para facilitar la penetración y de esta forma evitar que se produzcan heridas por la fricción.

-Uso de juguetes sexuales:
El uso compartido de juguetes sexuales puede ser una vía más de contagio de ITS, puesto que, el contacto con el flujo vaginal pueden servir como contagio de alguna enfermedad. Se recomienda el uso de preservativos para utilizar estos juguetes con la pareja sexual. El sexo entre mujeres presenta un porcentaje menos proclive a la transmisión de enfermedades de transmisión sexual, sin embargo hongos como las cándidas, que están presentes en la vagina, pueden proliferar cuando una de las dos chicas es más proclive a sufrirlas.

Aunque algunas de las ITS no muestras síntomas iniciales, otras muchas sí lo hacen. “Los dolores abdominales, picores y/o escozor genital, el flujo con un espesor o color anormal e incluso un olor desagradable, son señales a las que atender, sobre todo si se han llevado a cabo relaciones sexuales de riesgo”, informa Bustamante, y añade que “ante cualquiera de estos síntomas conviene acudir al médico para descartar alguna infección de transmisión sexual”.


Problemas
Uno de los problemas que encuentra también este sexólogo es “el lenguaje, la comunicación”. Hay que conocer a la otra persona, saber que está limpia y que no hay riesgos de contraer ninguna enfermedad, y eso sólo se consigue hablando con la pareja y haciéndose la prueba en el CIPS.

Pero sin ninguna duda, el principal problema existente es la falta de educación sexual. Una de las soluciones que propone Mariano Vázquez es la de formalizar una asignatura de sexo en los colegios. Este sexólogo, además de tener un gabinete desde el año 1980 en Elche, ha dado muchísimas charlas de educación sexual en colegios e institutos y ha llegado a la conclusión de que una charla de una hora para unos chavales de 15 o 16 no sirve para nada. La educación sexual hay que empezarla desde que estos chavales son más pequeños porque las consecuencias de esta carencia, las padecemos ahora. Tal y como indica Mariano Vázquez, “la plataforma no llega o llega mal, por lo que hay que mirar cómo hacer llegar esa información”.

Pero lo que se debe evitar, es que en pleno siglo XXI , el colectivo de lesbianas no tenga a donde acudir, convirtiéndose en el gran colectivo marginado ahora mismo. Existen muchísimos sexólogos en España, pero muy pocos que controlen sobre temáticas homosexuales.

Queda mucho por hacer, tanto en la promoción y protección de la salud de la población LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) como en cuanto a considerar a la sexualidad como una cuestión de salud pública”, así lo explica el informe ILGA. Todos podemos contribuir por un sexo seguro, sea lésbico o no.

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